¿Pilates o gimnasia postural? Diferencias y beneficios, también para principiantes

Pilates y gimnasia postural: ejercicios para mejorar la postura

Una vida sedentaria, un trabajo de oficina muy intenso y el estrés pueden influir negativamente en nuestro estado físico. Muy a menudo no nos damos cuenta pero pasamos horas en posiciones cómodas para nuestra pereza y, sin embargo, profundamente incorrectas, ya que no requieren activación muscular. ¿Cuántas personas se encuentran con las piernas cruzadas en la silla o desequilibradas mientras conducen? Todas estas posturas, a la larga, provocan diversos problemas, entre ellos dolor de espalda, dolores en las extremidades inferiores, cervicalgia y otros más.

Entre los muchos remedios aconsejables para prevenir estos problemas, seguro que te propondrán la práctica del Pilates o de la gimnasia postural. Estas disciplinas pueden practicarse en centros de fitness, en estudios especializados o cómodamente en casa gracias al uso de distintas aplicaciones. Pero ¿cuál de las dos te conviene más? Vamos a descubrir juntos cuáles son las peculiaridades de estas prácticas holísticas.

 

LA GIMNASIA POSTURAL

La gimnasia postural es una disciplina que tiene como objetivo mejorar la postura mediante el fortalecimiento del tono muscular. Su uso puede ser tanto analgésico (contra el dolor) como preventivo mediante tratamientos dedicados a los músculos estáticos y dinámicos de nuestro cuerpo, las estructuras encargadas del sostén y del movimiento. Estos músculos pueden, de hecho, sufrir rigidez, acortamientos y debilidad, condiciones que tienen efectos negativos directos sobre nuestra postura. Los ejercicios que se practican se dirigen sobre todo al fortalecimiento de:

  • Musculatura antigravitatoria (paravertebral y abdominal), es decir, los músculos que nos permiten movernos y mantenernos de pie
  • Musculatura respiratoria
  • Musculatura estabilizadora de la pelvis, para mantenerla alineada durante nuestros movimientos

La postura está regulada sobre todo por los músculos tónicos posturales, que actúan y reaccionan de forma muy distinta a los músculos fásicos y dinámicos, a los que normalmente se da más importancia en el entrenamiento en el gimnasio. Para optimizar la función de los músculos tónicos posturales es necesario hacer ejercicios cualitativos, en los que se busca el control del movimiento y de la posición de los segmentos corporales, con una fuerte conciencia del esquema motor y del reclutamiento muscular durante la actividad. Los ejercicios de gimnasia postural afinan la propia percepción del cuerpo y, por tanto, ayudan no solo a mejorar la postura global, sino también la capacidad de la persona de moverse o permanecer sentada a lo largo del día.

El objetivo fundamental de la gimnasia postural es, por tanto, la calidad y no la repetición frenética de los ejercicios o de los movimientos.

 

Los principios clave de la gimnasia postural son:

  • Calidad del movimiento y conciencia fina de lo que se está ejecutando
  • Movimientos lentos y controlados
  • Tener un buen equilibrio en el entrenamiento de los músculos fásicos y tónicos
  • Poseer una buena movilidad articular y flexibilidad muscular, que deben estar en relación con las capacidades individuales de cada persona
  • Realizar los ejercicios prestando mucha atención a las fases respiratorias, que, según el objetivo, pueden variar

 

EL PILATES

El Pilates es una disciplina de tipo reeducativo, preventivo e hipotéticamente terapéutico (rehabilitador), centrada en el control de la postura – mediante la «regulación del centro de gravedad» – que a su vez es necesario para ganar mayor armonía y fluidez en los movimientos. A diferencia de muchos tipos de gimnasia, el método Pilates sigue rigurosamente principios basados en una base filosófica y teórica precisa. No se trata, por tanto, de un simple conjunto de ejercicios, sino de un verdadero método que, en los últimos sesenta años de práctica y observación, se ha desarrollado y perfeccionado continuamente.

El objetivo de su creador, Joseph Hubertus Pilates, era hacer que las personas fueran más conscientes de sí mismas, de su cuerpo y de su mente para unirlos en una única entidad dinámica y funcional. En cierto sentido, intentó fusionar los mejores aspectos de las disciplinas físicas occidentales con los de las técnicas orientales.

El mecanismo de funcionamiento del método Pilates podría resumirse de la siguiente manera:

  • Identificación del «problema» o del desajuste, analizando el centro de gravedad del cuerpo
  • Adquisición de la técnica de Pilates, respetando los principios de: concentración, control, fluidez, precisión y respiración
  • Práctica regular y sistemática de los ejercicios de Pilates, con comprobación regular del centro de gravedad y de la postura

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¿Cuál es la diferencia entre estas dos disciplinas?

Mientras que el Pilates entrena los músculos profundos, la gimnasia postural se ocupa de los músculos superficiales de la espalda. En el Pilates es importante la respiración posterolateral, destinada a sostener el cuerpo durante el entrenamiento, mientras que la gimnasia postural ayuda a relajar los músculos mediante una respiración abdominal.

A grandes rasgos, se puede recomendar la gimnasia postural a las personas con problemas articulares o estructurales, sobre todo en fase aguda, ya que este método ayuda a aprender la conciencia del propio cuerpo y el fortalecimiento muscular se produce de forma gradual y personalizada. El Pilates podría ser el paso siguiente a la gimnasia postural o puede recomendarse a quien quiere fortalecer la musculatura del core, es decir, los músculos del tronco y de la espalda. Muy a menudo esta disciplina está más cerca del mundo del fitness que del terapéutico-rehabilitador y, precisamente por eso, no se recomienda a quienes tienen problemas musculoesqueléticos en fase aguda.

 

Alimentación y dolor de espalda

Con frecuencia los problemas posturales pueden estar relacionados no solo con el estilo de vida, sino también con la alimentación. Hay muchísimos motivos por los que lo que comes y tu metabolismo pueden convertirse en causa, o al menos en concausa, del dolor de espalda. Es bastante intuitivo: el intestino se apoya y se ancla firmemente en las vértebras de la parte baja de la espalda. Si el intestino no funciona bien, en caso de inflamación o estreñimiento, es muy probable que haya aire, que aumentará su volumen con el riesgo de comprimir los tejidos circundantes, entre ellos también los músculos dorsales y lumbares. Lo mismo que se ha dicho del intestino puede aplicarse al estómago, que está fuertemente ligado al diafragma y a los músculos de la zona escapular, simplemente porque son «vecinos de casa». La comida no es la única sospechosa de estos problemas articulares, sino que también una hidratación escasa puede desencadenar dolores en la columna, ya que los discos vertebrales están compuestos en un 88 % por agua.

Eathlon®, gracias a su método científico, representa un valioso aliado para combatir estos problemas, ya que una alimentación sana unida a una actividad física adecuada permite obtener mayores beneficios y recuperaciones más rápidas y duraderas. Gracias a la elección de los alimentos, ricos en antioxidantes y minerales, y al método de cocción, Eathlon® mantendrá tu organismo en un estado de homeostasis, evitando inflamaciones y desequilibrios electrolíticos.

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Autor

MATTEO ZOFFOLI

Doctor en Ciencias del Deporte, entrenador personal, instructor de fitness y preparador físico profesional. Es asesor de fitness y experto en entrenamiento funcional.

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