¡El chocolate negro ayuda a perder peso!

Onzas de chocolate negro sobre una mesa, un aliado para perder peso

¿Te encanta el chocolate y no puedes vivir sin él? No te preocupes, ¡la ciencia de la nutrición está de tu parte! ¿Sabías que 20 gramos de chocolate negro al día (mejor si se incluyen en una dietoterapia personalizada) pueden facilitar la pérdida de peso? Los efectos adelgazantes, gracias al chocolate negro (de al menos el 80 %), pueden potenciarse un 10 %. No es ciencia ficción ni una falsa esperanza, sino pura ciencia y química de los alimentos.

Así que, además de facilitar la liberación de endorfinas (responsables del buen humor) y reducir el estrés, el chocolate negro es amigo de la línea y no debe incluirse en la lista negra de los alimentos prohibidos. Evidentemente no hay que excederse con las cantidades, tanto para no obtener el efecto contrario (aumento de peso) como para no desarrollar una auténtica dependencia, ya que es un alimento capaz de generarla igual que ocurre con el alcohol u otras sustancias.

En cambio, el chocolate con leche, el chocolate blanco o el que se encuentra en snacks y dulces varios, por sabrosos que puedan ser, no son nada beneficiosos para quien desea perder peso. El chocolate con leche y el blanco, además de tener menos flavonoides, tienen también un poder energético superior en un 10-15 % y contienen pequeñas cantidades (15-35 mg) de colesterol, que en cambio no está presente en el negro.


¿Cómo se reconoce el chocolate negro, el más rico en antioxidantes? El porcentaje de cacao figura siempre en la etiqueta y, en el caso de la variedad extra negra (conocida también como amarga), suele estar bien destacado en todo el envase.

Desde el punto de vista cuantitativo, el contenido de flavonoides del chocolate negro se acerca al de los frutos del bosque (alimentos antioxidantes por excelencia), mientras que, desde el punto de vista cualitativo, refleja, con sus catequinas, el poder antioxidante del té verde. Estos antioxidantes naturales limitan los efectos negativos asociados a niveles plasmáticos elevados de colesterol y, en particular, de su fracción “mala”, formada por las lipoproteínas LDL. De este modo, gracias también al efecto antiinflamatorio demostrado in vitro, los flavonoides protegen las arterias de los daños de la aterosclerosis y previenen enfermedades cardiovasculares como el infarto y el ictus. El consumo diario de pequeñas cantidades de chocolate negro es además capaz de reducir ligeramente la presión arterial.

Aunque tiene poca biodisponibilidad, el chocolate es una buena fuente de hierro (esto explica el color oscuro de las heces tras un atracón de chocolate negro), pero también de fósforo y potasio. Por último, con casi 300 mg de magnesio por cada 100 gramos, el chocolate es una de las fuentes dietéticas más ricas en este mineral, con un importante papel energético y metabólico.

Los triglicéridos contenidos en el chocolate negro contienen aproximadamente un 33 % de ácido oleico (el mismo presente en el aceite de oliva, con propiedades hipocolesterolemiantes), un 33 % de ácido esteárico (con efecto neutro sobre los niveles plasmáticos de colesterol) y un 33 % de palmítico (ácido graso saturado con propiedades hipercolesterolemiantes).

Ten cuidado, por supuesto, de no caer en el error: ¡¡los flavonoides no eliminan grasas ni calorías!! El exceso de calorías se asocia al sobrepeso, que a su vez interviene en la aparición de un número impresionante de patologías.

Efectos secundarios del chocolate

El chocolate se excluye a menudo de las dietas dirigidas al tratamiento del dolor de cabeza porque contiene tiramina, feniletilamina y favorece la producción de serotonina, un neurotransmisor excitador que, si hay un déficit, causa descensos patológicos del estado de ánimo (de ahí el efecto antidepresivo del chocolate), mientras que, si hay un exceso, se acompaña de migraña.

Estas sustancias estarían implicadas también en la llamada “adicción” al chocolate, que, si se confirmara de forma inequívoca, explicaría el irresistible atractivo que ejerce sobre muchas personas. Las mismas aminas son responsables de las reacciones pseudoalérgicas (puntitos rojos en la piel acompañados de picor) que pueden afectar a personas predispuestas tras un atracón de chocolate.

El contenido de cafeína y teobromina, una sustancia similar a la cafeína, es relativamente modesto y solo puede causar problemas a las personas hipersensibles a su acción estimulante.

Al ser rico en oxalato, un antinutriente que se une al calcio en el intestino impidiendo su absorción, debería consumirse con moderación quien padezca osteoporosis y desmineralización ósea.

El chocolate se desaconseja además en la dietoterapia de muchas afecciones del aparato digestivo, como la hernia de hiato, el reflujo gastroesofágico y la gastritis.

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