Las flexiones de brazos
Hablando de actividad física en general, pocos ejercicios se han metido en el imaginario colectivo con tanta fuerza como las flexiones de brazos.
Casi se puede decir que las flexiones se han convertido con el tiempo en la vara de medir de la masculinidad.
Las hemos visto en el cine, en las películas de guerra, nos las han impuesto en el colegio en las clases de educación física y quizá hayamos retado a algún amigo a ver quién conseguía hacer más antes de desplomarse con la cara contra el suelo.
Las flexiones de brazos son un ejercicio completo, sano y eficaz que implica a una gran cantidad de músculos repartidos por todo el cuerpo.
La técnica para realizarlas es bastante sencilla, no requiere una dosis de fuerza excesiva y podemos hacerlas allí donde estemos, sin ningún límite.
Veamos ahora los beneficios de este ejercicio sencillo pero básico:
- Fortalecen la parte superior del cuerpo: los músculos implicados son principalmente los pectorales, los deltoides anteriores y los tríceps
- Aumentan rápidamente la energía total de la que disponemos: el movimiento del ejercicio mejora la circulación sanguínea y acumula calor en el cuerpo
- Implican a toda la musculatura: además de los músculos mencionados antes, las flexiones de brazos reclutan también parte de los músculos de la espalda, los músculos del core y, de forma residual, los de las piernas
- Aceleran el metabolismo: el aumento de los latidos del corazón y del flujo de sangre tiene un impacto positivo en la capacidad metabólica de nuestro cuerpo
- Alargan la vida: en un estudio con más de 1000 bomberos varones seguidos durante 10 años, los investigadores de la Harvard’s T. H. Chan School of Public Health de Boston observaron que el riesgo de problemas cardiovasculares, como ictus e infartos, era un 96 % menor en los hombres que conseguían hacer 40 o más flexiones en una prueba cronometrada que en los que conseguían hacer menos de 10.
- Mejoran la estabilidad: aunque sea de forma parcial, las flexiones de brazos ayudan a aumentar la capacidad de mantener una posición bajo esfuerzo, gracias a la intervención de varios músculos estabilizadores
Pasemos a cómo se ejecuta el ejercicio, que abordaremos en dos variantes: push up tradicionales y spider push up.
PUSH UP TRADICIONALES:
- La posición de partida es en el suelo, con las manos justo debajo de los hombros y un agarre prono no demasiado ancho. Los codos deben quedar a unos 45 grados. El peso descansa sobre las palmas de las manos y las puntas de los pies.
- Contraemos bien los glúteos y el abdomen para estabilizar el cuerpo durante el movimiento y mantener una postura correcta.
- Bajamos de forma controlada, deteniéndonos a pocos milímetros del suelo.
- Una vez abajo, subimos ayudándonos solo de los brazos y nos quedamos así unos instantes antes de volver a bajar.
VARIANTE PARA PRINCIPIANTES
Si no tenemos mucha práctica con este ejercicio, podemos hacerlo igualmente gracias a un pequeño truco.
En lugar de usar las puntas de los pies como apoyo, usaremos las rodillas.
De este modo reduciremos el porcentaje de peso corporal implicado en la ejecución, disminuyendo la carga sobre los pectorales y los brazos.
SPIDER PUSH UP:
- Adoptamos una posición de push up procurando mantener los brazos bien estirados y más abiertos que la anchura de los hombros
- Flexionamos los brazos y bajamos lentamente sin tocar el suelo
- Mientras bajamos, flexionamos una rodilla girándola hacia fuera e intentamos llevarla lo más adelante posible en dirección al codo
- Volvemos a la posición de push up y repetimos con el lado opuesto
Para terminar, recordemos siempre que el ejercicio físico es importante y necesario, pero una alimentación correcta y equilibrada es fundamental.
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Y ahora… ¡a por las flexiones!