Los cítricos

Limones, naranjas, clementinas y mandarinas

LIMÓN: el componente más conocido del limón es sin duda la vitamina C, pero también es notable su porcentaje de agua y de ácido cítrico frente a un reducido contenido de azúcares, que lo convierten en una de las frutas menos calóricas. Dotado de uno de los efectos antisépticos y bactericidas naturales más potentes, por su acidez el limón resultará eficaz contra las náuseas por hipoacidez o hiperacidez, siempre que se tome en gotas o en forma de rodajita espolvoreada de azúcar. Adecuado para frenar una disentería causada por un aumento de la carga bacteriana, actuará sobre todo como laxante, especialmente si se toma por la mañana en ayunas. El limón contiene todas las sales minerales y todas las vitaminas presentes en la naturaleza y, por tanto, el agua con limón es el suplemento más completo para cualquier actividad deportiva.

NARANJA: es una fruta que contiene una notable cantidad de fructosa, además de electrolitos y sales minerales como calcio, cloro, hierro, magnesio y potasio, que la harán útil en los desequilibrios electrolíticos, por ejemplo en muchas cardiopatías, tras el uso inadecuado de algunos fármacos diuréticos y después de una actividad deportiva muy intensa. Gracias a su buen porcentaje de vitaminas C y A, a la presencia de flavonas, carotenos y, en las variedades rojas, también de antocianinas, la naranja contribuirá a apoyar las defensas naturales del organismo ante síndromes gripales o enfermedades por enfriamiento, y también podrá aprovecharse en la prevención de los procesos de envejecimiento precoz.

CLEMENTINAS: se caracterizan por su acción diurética y fluidificante, gracias a principios activos como la nobiletina, un flavonoide que ha demostrado ser muy activo en la prevención de la trombosis, y otros flavonoides, como la tangeretina y la sinensetina, que ejercen una acción antihemorrágica al proteger el endotelio de los capilares. Estas sustancias tienen un efecto anticancerígeno, pero también fluidificante, por su acción directa sobre el tejido sanguíneo. En comparación con las mandarinas, las clementinas son más diuréticas, al carecer por completo de sodio; además, pueden emplearse con mayor facilidad en personas diabéticas, tanto por su menor porcentaje de glúcidos totales como porque transmiten una información energética distinta, que condicionará una menor biodisponibilidad de su contenido en azúcares.

MANDARINAS: se consideran frutas diuréticas, capaces de estimular la tiroides gracias a su contenido en yodo, pero también sedantes del sistema nervioso y útiles contra el insomnio por sus bromuros y su potasio. Se consideran muy útiles después de intensos entrenamientos nocturnos. Los flavonoides y las flavonas que contienen, al actuar de forma sinérgica con la vitamina C, tienen una acción antihemorrágica. En las patologías cardiovasculares, la acción diurética de las mandarinas reducirá los valores de la presión arterial, mientras que la adenosina, al fluidificar el tejido sanguíneo, contrarrestará la tendencia trombótica. Por su acción miorrelajante y sedante, pero también de activación del metabolismo, las mandarinas estarán indicadas para estimular la tiroides incluso en la comida de la noche, en personas con hipotiroidismo, con retención de líquidos o que siguen una dieta de adelgazamiento, sin riesgo de aumento de la excitabilidad neurológica ni de posibles trastornos del sueño.

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